Berlín me estaba atrapando ¡tenía que irme y ver algo más!
Y esta es la razón que me hizo llegar a Viena. Allí me estuve quedando en casa de Albert, un chico que trabaja en la radio y que me presentó a unos de sus amigos, con los que pasé unas tardes de lo más interesante...
Los amigos de Albert procedían todos de la Escuela de Arte, y con ellos me encontré en medio de conversaciones sobre sus protestas artísticas como medio de reacción contra el gobierno, de coloquios sobre la conveniencia de la interpretación y de la no interpretación del arte y sus consecuencias para el artista, sobre la frivolización del arte por parte de los museos que hacen de sus salas lugares sobrios y silenciosos donde a uno se le impide alzar la voz, expresarse y dejar salir todo aquello que la obra le hace sentir, o sobre la crítica a las exposiciones y galerías como sistema de marketing.
Los amigos de Albert procedían todos de la Escuela de Arte, y con ellos me encontré en medio de conversaciones sobre sus protestas artísticas como medio de reacción contra el gobierno, de coloquios sobre la conveniencia de la interpretación y de la no interpretación del arte y sus consecuencias para el artista, sobre la frivolización del arte por parte de los museos que hacen de sus salas lugares sobrios y silenciosos donde a uno se le impide alzar la voz, expresarse y dejar salir todo aquello que la obra le hace sentir, o sobre la crítica a las exposiciones y galerías como sistema de marketing.
A pesar de eso, yo, por mi cuenta, fui a visitar una galeria de arte urbano ( http://www.inoperable.at/ ), pues a mí, que ni vengo de la Escuela de Arte ni soy una intelectual, me gusta ver las paredes pintadas de graffiti y apreciar el ingenio de los que son capaces de comunicarse con nosotros dejando en las paredes de nuestras ciudades su arte, sin dejarse llevar por el apego que genera sentir como propio algo que uno ha creado, sin el miedo de que el tiempo o la lluvia o el Ayuntamiento deteriore sus obras, o de que algún otro artista sin cuidado, pase un nuevo spray por encima de su diseño, al día siguiente...
Con Lukas y Bárbara, una de las tardes fuimos a una conferencia del grupo Voina, un grupo artístico de acción y protesta poítica ruso (algunos de ellos en la cárcel en estos momentos), y allí pudimos ver la proyección de algunas de sus acciones, como la simulación del ahorcamiento de unos transexuales en el supermercado Alcampo, frente a la pancarta: No one gives a fuck!, entre otras. Este es el enlace a su página traducida al español: http://pt.free-voina.org/
Albert me contó que también una de sus amigas pasó dos meses en la cárcel este verano por participar en una protesta política y ella y otros de los compañeros de la Escuela de Arte, están actualmente trabajando para hacer una exposición-protesta contra este hecho en diferentes formatos artísticos.
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